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La vida sigue volando en Barajas
La vida sigue volando en Barajas
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21-08-2008 - Lucía de la Fuente - Fotografías: Pilar de Miguel/ L.F.
En el aeropuerto de Barajas este jueves se respiraba un ambiente diferente al de todos los días. Menos afluencia de viajeros, caras tristes, desconcierto y una cierta inseguridad. A las 12.00 horas se guardaron tres minutos de silencio en homenaje a los 153 fallecidos y en solidaridad con los heridos.

Con tres minutos de silencio, cientos de pasajeros, personal del aeropuerto, representantes de Aena, policías nacionales, bomberos y guardias civiles expresaron así públicamente sus condolencias. Una mezcla entre impotencia y desolación inundaba el recinto.

En torno a las 13.00 horas el bombero de Aena responsable de la unidad de intervención del siniestro, Benjamín Olivares, explicó que ya habían rescatado "todos los cuerpos, el último de ellos era el de un bebé".

Olivares mostraba un rostro cansado y claramente conmocionado por lo sucedido. A pesar de ello, aseguró que la seguridad debe mantenerse y  que su equipo debe seguir trabajando al cien por cien.

Miedo y tristeza
Pero la vida sigue y eran muchos los que debían tomar su avión. Esteban, un joven que se disponía a viajar con destino a Bruselas, afirmó que, aunque no sentía miedo, sí mucho respeto. "Ha sido una desgracia pero son catástrofes que suceden cada mucho tiempo y que no tienen por qué volver a ocurrir", afirmó.

Una de las zonas donde más se sentía la desolación era en los mostradores de facturación de la compañía propietaria del avión siniestrado -Spanair- situados en la terminal 2. Muchos de los trabajadores de la aerolínea lucían crespones negros en señal de duelo.

Una empleada, visiblemente afectada, con la voz temblorosa aseguró que aún no era capaz de creerse lo que había pasado. "Hemos intentado desempeñar nuestro trabajo de manera normal y corriente pero los ánimos están por los suelos", añadió.

Los vuelos de Spanair estuvieron funcionando de manera regular durante toda la jornada. Una familia portuguesa que se encontraba a punto de tomar un vuelo de la citada compañía con destino a Oporto, explicó a Madridiario que estaban muy cansados al llevar muchas horas esperando. "Tenemos miedo pero no podemos hacer otra cosa, hay que volver a casa", afirmó una de las hijas. Según informaron fuentes de Aena, el tráfico aéreo se reestableció totalmente a las 7.00 horas.

Así las cosas, lo que más rompía la rutina de este aeropuerto era el gran número de periodistas y cámaras en busca de datos de última hora, declaraciones de testigos o informaciones oficiales.

Se sabe que el avión despegó con un problema de calentamiento pero lo cierto es que, por el momento, toca esperar a que las investigaciones esclarezcan cuáles fueron las causas del suceso.

En señal de solidaridad con las víctimas y sus familiares, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid declararon luto oficial durante tres días, en los que las banderas ondearán a media asta en señal de duelo. Mientras tanto, la vida sigue volando en Barajas...

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