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Para saber qué había que hacer, la Comunidad de Madrid creó una Comisión de Accesibilidad y Eliminación de Barreras con una mesa de trabajo específica para el Metro integrada por gestores del Ejecutivo, responsables del Consorcio Regional de Transportes, Metro, Mintra y asociaciones de personas discapacitadas (Once, Famma y Feaps). Entre todos decidieron tomar unas medidas "que se adaptaran a las diferentes tipologías de cada estación", explica Gregorio Andrés Maestro, Jefe de Servicio de la Gerencia de Proyectos y Obras de Renovación y Mejora del Metro, que incide en la dificultad de extender el Plan por un Metro en el que "cada estación tiene sus particularidades".
Empezó entonces a desarrollarse un plan que trataba de cambiar el concepto "erróneo", que hasta entonces se había tenido del uso del Metro. Muchos cayeron en la cuenta de que el mundo está pensado para unos, no para todos. "Como profesional -explica Maestro- me he ido dando cuenta de las burradas que hemos ido cometiendo en estos años en el urbanismo". Hoy Maestro precisa de un bastón para caminar, y sabe muy bien de lo que habla. Con una ligera cojera, vive en carne propia los inconvenientes de larguísimas escaleras y pasillos interminables; barandillas que arrancan en el segundo escalón, pesadísimas puertas cortavientos, o huecos difíciles de salvar entre andén y vagón. A eso la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) añade unos cuantos inconvenientes más: vanos peligrosos, señallización visual, máquinas expendedoras sin adaptar...
Una de las medidas pioneras es la puesta en marcha en todas las estaciones de máquinas expendedoras de uso fácil con voz y braille. Pensando en los ciegos también se están colocando pegatinas en lenguaje braille bajo las barandillas de los pasillos, de modo que los invidentes puedan saber hacia qué andenes y líneas se dirigen. Todas las barandillas, además, se están adaptando a las necesidades, en muchos casos, no estudiadas correctamente, reconoce Maestro,, y se han prolongado para que arranquen antes del primer escalón y no después. En poco tiempo todas las estaciones tendrán, además, pavimentos antideslizantes con códigos de señalización a través de la textura para situar o para advertir de peligros inminentes, como andenes o vanos de escaleras.
También en los trenes hay que acabar con las barreras, y los modelos 3.000 y 9.000 y el Metro Ligero ya están equipados, según sus responsables, con rampas de acceso al andén, situadas siempre en la primera puerta del primer vagón de cada convoy. Además tienen un espacio reservado para las sillas de ruedas y los botones de apertura son táctiles. "Hasta las barras y los asientos están diferencias para que ser más fáciles de localizar", explica.
La cuenta atrás para que Madrid tenga un Metro para todos ya ha empezado: ya funcionan 486 ascensores y se han instalado medidas de accesibilidad en Canal, Pacífico, Antón Martín, Cuatro Caminos, Noviciado, Sevilla, Banco de España, Goya, Plaza de España, Chueca, Duque de Pastrana, San Francisco, la Peseta y Carabanchel Alto. Según la Consejería de Transportes, estas medidas pronto estarán implantadas en otras 34 estaciones desde algunas antiguas como Moncloa, Argüelles, Ventura Rodríguez , Plaza de España, Callao, Sol, Embajadores, Palos de la Frontera, Delicias o Legazpi, hasta otras nuevas como Estadio Olímpico, Barrio del Puerto, Coslada Central, La Rambla, San Fernando, Jarama, Henares, Hospital del Henares, Pinar del Rey o Aeropuerto T-4.