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La úlima visita de obras que han hecho juntos el alcalde y la presidenta regional, tuvo una palabra estrella: colaboración. Ambos la usaron reiteradas veces para referirse al trabajo conjunto de las dos administraciones en la construcción de los intercambiadores de la ciudad y concretamente del de Príncipe Pío, una infraestructura vital que, desde el 27 de abril, conectará bajo tierra las líneas 6 y 10 de Metro y el ramal de Ópera-Principe Pío; las líneas de Cercanías C-7 y C-10, ocho líneas de autobuses urbanos y 13 de interurbanos. Permitirá, además, comunicar el centro de la capital con municipios del este a través de un túnel de 400 metros que enlazará con el nuevo de la A-5.
Esperanza Aguirre cree que el bautizado por ella como 'Príncipe' de los intercambiadores va a beneficiar a todos los madrileños pero, sobre todo, a los 600.000 que usan a diario los autobuses interurbanos que conectan los municipios del este como Alcorcón, Móstoles, Navalcarnero, Villaviciosa de Odón, Brunete y San Marrtín de Valdeiglesias y, por supuesto, a los 210.000 viajeros que va a pasar a diario por este nudo intermodal.
A través del subterraneo, que conecta el nódulo con el nuevo túnel que discurre bajo la Avenida de Portugal y el río, van a entrar y salir de Madrid bajo tierra 1.900 autobueses diarios con 90.000 pasajeros que acortarán tiempos de recorrido, ganarán tiempo para el ocio y mejorarán su calidad de vida.