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La mercería Arca de Noé en la calle López de Hoyos rebosa clientela. Bobinas de todos los colores, medias, fajas…en la tienda de José Luis Cortés hay de todo. La fundó su abuelo un 13 de octubre de 1908 y ha pasado de generación en generación hasta llegar a José Luis y a su hijo David, que junto con su hermana ayuda en el comercio. Pero con el paso de los años la mercería ha cambiado mucho. El edificio era mucho más grande, pero se reformó tras el ensanche de la calle y ahora “ha quedado en la tercera parte de lo que fue en el año 67”, dice el propietario. Además de no conservar su estética original, también ha sufrido un giro en las ventas. “En un principio mi abuelo vendía todo tipo de artículos. Era droguería, perfumería, ferretería e incluso teníamos artículos infantiles -recuerda el propietario- pero con el tiempo se especializaron en el sector textil”.
José Luis busca en su memoria para recordar qué artículo pudo ser el primero que vendió, “pero era muy joven, lo habré vendido teniendo once o doce años”. Y es que tanto él como su hijo David “hemos compatibilizado los estudios con el trabajo en el comercio”. La mercería no está sólo en la calle López de Hoyos, sino que también tiene un hueco en la red. La familia Cortés pensó que era una buena forma de que la gente conociese la tienda y se lanzó a las nuevas tecnologías. “La gente busca en la página web de la tienda cosas específicas y ya hemos vendido varios artículos. A veces nos llaman desde Almería o Zaragoza porque se han metido en Internet y nos conocen por eso”.
A escasos metros de la tienda, se encuentra la Ferretería Sirera. Es algo más joven que el Arca de Noé, pero también han pasado por ella cuatro generaciones. Miguel Rodríguez Santiago, su propietario, señala que “sabemos que ya existía en 1919, pero no encontramos documentación sobre ello hasta 1924”. “Yo empecé a trabajar a los 12 años y tuve que aprender a medir con el sistema sexagesimal, habituarme al doce en lugar de al 10”. Muy sonriente, Miguel afirma que “nosotros somos un mal, nadie entra aquí por placer, todos vienen porque se les ha estropeado algo”. Además, como curiosidad “el 99 por ciento no sabe pedir por su nombre lo que quiere, y a veces deducimos lo que necesitan”.
Reconocimiento a la trayectoria
Junto a la mercería y ferretería también han recibido un galardón la Papelería Vicente, la Farmacia Cantón y la Perfumería Océano. Para el vicepresidente primero de la Cámara y presidente de CECOMA, Salvador Santos Campano, con estas placas “se ha premiado no sólo la antigüedad de los establecimientos sino el cambio generacional que ha mantenido la vigencia de los mismos”. 