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Madrid dispone de un mapa de zonas de protección paleontológica y arqueológica que debe revisarse cuando se acomete cualquier gran obra en la región. Los grandes movimientos de tierras y la excavación de decenas de kilómetros de Metro que ha supuesto la ampliación acometida en esta legislatura ha servido para constatar la existencia de un importante patrimonio histórico de restos animales y humano en el subsuelo de la región.
"Sin las grandes obras públicas muchos restos arqueológicos y paleontológicos seguirían escondidos para siempre", explica Elena Nicolás, coordinadora de paleontología de entre la Dirección General de Patrimonio Histórico y la empresa pública MINTRA, dependiente de la Consejería de Transportes. Nicolás añade que gracias a las obras de ampliación de Metro de Madrid "se ha llegado a unas profundidades muy grandes, de 20 ó 30 metros bajo tierra, donde sería impensable llegar sin aprovechar las obras". "Este hecho nos ha permitido estudiar microvertebrados en profundidad", asegura Nicolás.
Por su parte, el coordinador de Arqueología, Carlos Caballero, asegura que entre los indicios de presencia humana en la región destaca un yacimiento de restos romanos recuperado junto a los dos líneas de metro ligero que conforman el Metro Oeste, que comunican la capital con Boadilla del Monte y Pozuelo de Alarcón. "Es una zona productiva en la que se han encontrado vestigios de una gravera de extracción del siglo I de la época romana", explica el arqueólogo, "se han econtrado útiles para la decantación de arena". Un yacimiento que Carlos Caballero define como "único en España". 