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Cada centro abarca entre 220 y 380 kilómetros "de modo que los operarios de carreteras puedan atender cualquier incidente o emergencia en un tiempo no máximo a la media hora". Antonio Villaescusa, es el jefe del las áreas Este y Noroeste -Alcalá y Cobeña- y reconoce la labor callada de este departamento sin el cual sería mucho más costoso saber lo que ocurre en cada vía y repararlo, según explica este responsable.
Aunque hay zonas con centros dedicados exclusivamente a la vialidad invernal, en el Norte y Noroeste, todas las naves están dotadas de camiones quitanieves (25 en total) para evitar esperas y actuar de forma inmediata. Según Villaescusa, muchas de estas máquinas pueden permanecer paradas varias temporadas, "pero tienen que estar ahí porque, si en un momento dado hay un temporal, no podemos esperar a que vengan de Navacerrada con las quitanieves".
De las infraestructuras de conservación que existen, Móstoles, Colmenar de Oreja, Villalba y La Cabrera son gestionadas por empresas contratadas por la Comunidad, mientras que el Ejecutivo regional se encarga directamente y con personal propio, de las de Chapinería y Buitrago, además de algunos otros centros levantados en antiguas casillas. En la conservación la Comunidad gasta cada año 58 millones de euros. Un tercio -explican en el Departamento- se gasta en los contratos de conservación con las empresas que gestionan los centros de las zonas sur, sureste, norte y noroeste; otro tercio, en mejoras del firme, y otro más en obras de alumbrado, mejora de travesías y actuaciones de este tipo.